Cuanto más infiltras, más probabilidades tienes de encontrarte una complicación. Es estadística, no impericia. Un nódulo, un efecto Tyndall, un blanqueamiento en el labio blanco a mitad de tratamiento. Y una vez cada 100.000 procedimientos, una oclusión vascular.
Esto es la grabación íntegra de una sesión en directo con médicos que ya infiltran. Durante 2 horas y 37 minutos, la Dra. Sandra de Oliveira recorre las complicaciones que se ve en consulta y responde en el momento: cuánta hialuronidasa poner, dónde hacer el test, qué mandas a casa, cuándo derivas al hospital y con qué te vas.
Empieza por el trámite de la hialuronidasa oficial en España. Paco Portela, CEO de la clínica, explica la solicitud completa ante la Agencia Española del Medicamento, porque tenerla en el centro es obligatorio y una inspección la busca.
A partir de ahí, protocolos con nombre y dosis: la actuación inmediata ante una oclusión, el tratamiento domiciliario según hayan pasado menos o más de seis horas, el algoritmo de los nódulos inflamatorios, el maletín de urgencias y el orden exacto de los siete pasos ante una sospecha de oclusión ocular.
La Dra. de Oliveira cuenta sus dos oclusiones y cómo las resolvió, el caso de la compañera que llegó tarde a una oclusión en nariz y el de la paciente con un medallón violáceo en el entrecejo. También lo que ella no hace: hialurónico de alta reticulación en glabela, producto sin laboratorio detrás, o dejar marchar a un paciente con una zona dudosa.